Los países están utilizando recursos biológicos como plantas, microbios y enzimas para producir alimentos, materiales, productos químicos y energía: eso es la bioeconomía. Hoy en día, el sector tiene un valor de más de 300 mil millones de euros y emplea a 1.8 millones de personas en todo el mundo. Con las políticas adecuadas, podría casi triplicarse para 2035, creando cinco millones de empleos y mejorando la seguridad energética, los sistemas alimentarios y la resiliencia climática.
Para desbloquear este potencial necesitamos un liderazgo audaz: estrategias cohesivas, regulación acelerada y sólidas asociaciones público-privadas. La bioeconomía no es solo una visión, es un camino práctico hacia el crecimiento y la resiliencia.











